Hablarnos bonito nos impulsa al éxito y al bienestar

Para atravesar un proceso de cambio, las personas necesitamos apoyo y sentir que nos movemos en un territorio seguro. Imagina que un niño de tu familia le tiene mucho miedo a tu perro. Cuando vaya de visita a tu casa, le hablarás con voz suave, con movimientos tranquilos, le tomarías la mano y, si es necesario, también lo cargarías en brazos para acompañarlo a acercarse a tu perro. Le mostrarías con mucha calma que todo está bien, que no hay peligro, pero que es normal sentir miedo. Le dirías que muchos otros niños, la primera vez que se acercaron, también tuvieron miedo, y que cuando él se anime a acariciarlo, podrá hacerlo y no pasará nada malo.

Gran parte de nuestro día, nuestro propio cerebro genera un diálogo involuntario con nosotros mismos. Entonces, nos convertimos en quien habla y escucha al mismo tiempo. En ese diálogo, tendemos a ser exigentes y duros con nosotros mismos.

Volviendo a la escena del niño con el perro, ¿qué pasaría si el adulto le dijera, con un tono duro: “No seas tonto, ¿cómo le vas a tener miedo a un perro?”? Seguramente, el niño no solo no lograría superar el miedo, sino que también se sentiría tonto por no poder hacerlo. Ahora, imaginemos que ese niño es nuestro “yo” que escucha, y el adulto, nuestro “yo” que habla. Si nos hablamos de esa forma, no solo boicoteamos nuestro propio crecimiento, sino que también justificamos sentirnos menos, sin haber hecho siquiera el esfuerzo.

Un estudio revela que las personas que logran ser más amables consigo mismas son más flexibles y se adaptan mejor a los cambios.

Tendemos a sentirnos solos cuando enfrentamos un problema; creemos que somos los únicos que pasamos por esa situación. Si podemos identificar esos momentos y observar el tono con el que nos hablamos, podemos practicar la autocompasión. Podemos decirnos a nosotros mismos que esto también les pasa a los demás, que es normal sentirse así. Hablar con calidez, como si fuéramos ese adulto que nos hubiera gustado escuchar, nos ayuda a afrontar las dificultades. Esto no significa ignorar las cosas que están mal, sino tratarnos con ternura.

Inspirado en este podcast de Nazareth Castellanos: https://open.spotify.com/episode/3XsECni0lWvDB81zjCfWnj?si=HcdVGPjfS0WplShUZfNxfg

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *